La advertencia lanzada por el presidente de Estados Unidos de que “entrará muy pronto” en Venezuela —y su promesa de “acabar con esos hijos de p***” — ha generado alarma en América Latina. Muchos expertos observan en esta retórica un patrón ya vivido: la intervención de 1989 en Panamá contra Manuel Antonio Noriega. euronews+2EFE Noticias+2
En aquel entonces, Estados Unidos justificó la invasión con la necesidad de combatir narcotráfico, restaurar el orden y proteger “ciudadanos y intereses americanos”. Hoy, esa misma narrativa —lucha contra drogas, criminalización del gobernante, amenazas de intervención militar— reaparece en el caso venezolano. euronews+1
El despliegue naval en el Caribe, la intensificación de operaciones contra narcolanchas, la presión diplomática y el aislamiento de Caracas recuerdan los preparativos previos a la invasión en Panamá. euronews+2Newsroom Panama+2
Para muchos analistas, la similitud no es casual. El esquema parece repetirse: presentar a un gobierno como un peligro criminal, justificar acciones “necesarias” para la seguridad, y plantear la opción militar como último recurso. euronews+2euronews+2
Sin embargo, Venezuela no es Panamá: su extensión territorial es mucho mayor, su complejidad social y geográfica también, y su estructura política y militar difiere en muchos sentidos. Eso —alertan los expertos— hace más difícil una invasión directa. euronews+1
Además, lo que podría emerger tras un eventual colapso del régimen venezolano —un vacío de poder, crisis humanitaria, desplazamientos masivos— recuerda los difíciles días posteriores a 1989 en Panamá, pero con una escala mucho mayor. EFE Noticias+2euronews+2
Para países como Panamá, la posible repetición de un “modelo Noriega–Panamá 1989” aplicado a Venezuela representa no solo una alarma regional, sino una invitación a la reflexión sobre soberanía, intervención y efectos colaterales que trascienden fronteras.

