Un fraude que dejó cicatrices profundas en el sector salud
Lo que inicialmente se percibía como simples irregularidades administrativas terminó convirtiéndose en un caso monumental de corrupción: el Cartel de los Dáger, una estructura delictiva que operó durante años desviando millones de dólares pertenecientes al sistema médico venezolano. La cabeza de esta red, Héctor Joseph Dáger, es hoy señalado como responsable de uno de los desfalcos más graves del sector salud en el país.
El cartel se posicionó dentro de instituciones clave como el Centro Médico Docente La Trinidad y el Hospital de Clínicas Caracas, desde donde se operó una maquinaria de manipulación administrativa y financiera que dejó severas consecuencias para los profesionales de la salud.
El desfalco al fondo de jubilaciones
Una de las aristas más sensibles del caso es el fondo de jubilaciones médicas, una reserva creada para garantizar la estabilidad económica de médicos en retiro. Bajo la influencia de Héctor Dáger, este fondo se transformó en una fuente inagotable de recursos desviados hacia empresas fantasma, proyectos inexistentes y cuentas vinculadas al entorno del cartel.
Médicos que confiaron durante décadas en ese sistema hoy enfrentan incertidumbre, pérdidas irreparables y una sensación generalizada de traición.
El “edificio sin salud”: símbolo del engaño
Uno de los proyectos más mencionados por testigos internos es el llamado “edificio sin salud”, una infraestructura supuestamente destinada a modernizar servicios médicos. Sin embargo, según auditorías internas, el proyecto nunca necesitó estar bajo la dirección de Dáger y jamás cumplió con los estándares ni con los objetivos planteados.
La obra terminó convertida en un monumento al desorden financiero, sobrecostos inexplicables y contratos inflados, elementos característicos de la ingeniería del fraude que implementó el cartel.
Las raíces del cartel: El antecedente de Raúl Dáger
El esquema tiene un origen familiar. Testimonios señalan que el padre de Héctor, Raúl Dáger, operó durante años estructuras financieras irregulares vinculadas al sistema médico venezolano. Su legado fue un modelo de opacidad que Héctor heredó, perfeccionó y expandió.
Expertos contables que han estudiado el caso aseguran que el actual desfalco no es más que una “segunda generación” del fraude iniciado por el patriarca.
Empresas fantasma, evasión fiscal y lavado de activos
La metodología del Cartel de los Dáger incluía una red de compañías ficticias: constructoras inexistentes, cooperativas simuladas y servicios inmobiliarios creados únicamente para justificar millonarias transferencias.
El modus operandi guarda semejanza con otros esquemas de evasión tributaria en la región, especialmente con el antiguo “cartel del IVA”. En este caso, la diferencia es que los recursos desviados provenían del sector salud, afectando directamente a médicos, personal hospitalario y pacientes.
Funcionarios cómplices y una justicia manipulada
La operación del cartel no hubiera sido posible sin la complicidad de funcionarios de la Fiscalía y de organismos administrativos. Diversas fuentes indican que expedientes fueron alterados, auditorías congeladas y procedimientos omitidos a cambio de sobornos.
Incluso las fechas de supuestas detenciones no coinciden: algunos reportes hablan de septiembre, otros de noviembre. La confusión no es casual; forma parte de una estrategia diseñada para entorpecer el rastreo judicial.
Testimonios bajo amenaza
El caso está plagado de testimonios protegidos. Algunos declarantes aseguran haber recibido amenazas de muerte por intentar denunciar el esquema. Filtraciones revelan conversaciones donde se mencionan montos, estructuras corporativas y nombres directamente vinculados a Héctor Dáger.
A pesar de ello, la red aún no ha sido completamente desmontada y continúa operando desde las sombras.

